El espejo no miente al pararte frente a él.

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Cuando me estaba maquillando esta mañana me vi a los ojos y sonreí… no pude evitar recordar mi niñez, cómo olvidar los juegos del avioncito, resorte, blanca nieves, cebollitas y burro castigado, o las canicas, el trompo, los carritos y el yoyo.

Imaginación nos sobra cuando somos niños, pero cuando crecemos se nos olvida que fuimos súper héroes y salvamos planetas, que comimos pasteles de tierra y que brincamos los charcos de agua hasta cansarnos, que jugamos a ser bomberos, enfermeras, maestros y que subimos a lo más alto de nuestra casa para tocar las estrellas; que nunca nos rendíamos y si nos caíamos por trepar un árbol al otro día estábamos ingeniando cómo subir de nuevo; corríamos de un lado a otro sin importar el lugar, cualquier persona era nuestro amigo y si nos pegaba sólo bastaba un perdón para olvidarnos del tema. Las aventuras eran de dragones, dinosaurios, princesas, thundercats, halcones galácticos, batman, el santo o blue demon; atrapábamos hormigas, lagartijas, mariposas y hasta lombrices. Lo más simple, es quizá lo mejor de la vida.

Con el tiempo esa imaginación se va perdiendo, los juegos se van esfumando y nuestras aventuras son atravesar la ciudad en transporte público ¿Porqué? ¿Acaso existe una ley que implique perder imaginación con el tiempo? ¿A caso sólo pueden jugar avioncito las personas menores de 8 años? No ¿verdad?, entonces por qué dejar de divertirnos como niños aunque tengamos 25 o 90 años.

Soñar sí cuesta y mucho, nos cuesta ser perseverantes, tenaces, constantes, trabajar duro todos los días para que todo eso que soñamos de niños se pueda convertir en realidad, perseguir nuestros sueños como locos es lo que cada día nos hará sentir plenos y divertirnos. Amar lo que hacemos es la clave para brincar de felicidad en el colchón cuando lo que estamos viviendo nos llena literalmente el corazón.

No perdamos a nuestro niño interior y de vez en cuando toquemos el timbre del vecino para echarnos a correr.

La vida es una y hay mucho tiempo para estar muerto, entonces… ¡Aprendamos a ser felices con lo más simple de la vida!

¡Feliz día del chamaco!

Janeth López

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  1. Chocolatito dice:

    Me da mucho gusto que sigas siendo una niña de un gran corazón. Felicidades. IDEN. Cuidado con los robachicos.

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