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El objetivo era hacer un entrenamiento; después traté de observar todo lo que pasaba a mí alrededor.

Hace unas semanas tuve la fortuna de hacer uno de mis entrenamientos base, como parte de mi temporada de fuerza para este año, en el Nevado de Toluca; inicié en el poblado llamado “Raíces”, el objetivo era terminar en las lagunas, pero no pude pasar por la nieve -solo llegué a “las cadenas” (el último albergue que existe antes de rodear el cráter y llegar a las lagunas)-.

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El Nevado de Toluca es un lugar mágico, increíble para entrenar; sin embargo, cada fin de semana se ha vuelto un caos total, aquí les cuento mi visita al nevado.

Al llegar al poblado de Raíces me bajé del auto, calenté un poco, preparé algunas cosas para la distancia -entre ellas, gomitas, chocolates Carlos V, gel y bolsitas de agua-, y  me alisté para iniciar mi entrenamiento-. Apenas di unas cuantas zancadas y… “¡Oh cielos!”  Cientos de autos, uno tras otro a toda velocidad, era una cantidad barbará de carros levantando polvo al por mayor, sintiéndose actores de la película “Rápidos y Furiosos”, pero en Toluca -les prometo que no estoy exagerando-.  Solo avancé dos kilómetros y me encontré con todos los autos que me habían rebasado rapidísimo, una fila de autos impresionante, todos iban al mismo lugar: Las lagunas del Nevado y, claro, ¡la nieve!

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La fila de autos se debía a que la Policía de Alta Montaña se encontraba en la caseta de cobro del parque de Los Venados invitando a los paseantes a estacionar su auto en ese lugar, para continuar su visita a pie. Pude acercarme y preguntarle a la Policía de Alta Montaña el motivo por el cual no dejaban pasar con auto: “Es una orden de arriba para cuidar la flora y fauna del Nevado de Toluca, únicamente los fines de semana no se permite subir con auto, porque aproximadamente son 10 mil personas que nos visitan”. Hasta ese momento lo vi bastante razonable por la cantidad de personas.

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Total que continué mi trote; a su vez me iba encontrando muchísimas personas caminando, sin el calzado adecuado, sin una chamarra apropiada para el lugar, cruzándose por veredas sin tener un guía de montaña y con el riesgo de perderse en la zona.

A unos metros de distancia habían puestos de aguas, golosinas, palomitas, chicarrones, galletas y refrescos, así como varias camionetas de redilas estacionadas ofreciendo llevar a las personas hasta las antenas por la modesta cantidad de 50 pesos. ¡Wow! ¿Qué no se suponía que todo era para cuidar la flora y fauna del Nevado? Me sentí un tanto timada por la Policía de Alta Montaña.

En fin, al llegar a las antenas me di cuenta de cómo iban bajando de las camionetas los paseantes, sin ropa adecuada, sin comida, sin agua, pero sí con patines y tablas de surf ¡No podía creer la imprudencia de las personas al traer esos objetos al Nevado de Toluca! pero esto no es todo, a 20 metros me lleve la sorpresa de mi vida: un puesto de quesadillas, tacos y pambazos, la gente amontonada comiendo, dejando basura en todo el camino y, a partir de ahí, todo se convirtió en un suplicio para muchos de los visitantes, ¿Por qué?…

A unos 100 metros, pasando las camionetas y el puesto de quesadillas, había varias personas sentadas, acostadas e, inclusive, dormidas en pleno camino, muchas de ellas con dolor de cabeza, hasta vomitando. Era en verdad terrible ver a tantas personas mal y sin el conocimiento básico para poder hacer algo al respecto.

Poco antes de llegar a las cadenas vi un señor agachado, estaba vomitando, me acerque a una señora, -al parecer era su esposa- le dije: “Ojalá pueda bajarlo rápido porque es la única manera en la que él se sentirá mejor”, lo único que me respondió fue “Gracias”, y el señor se incorporó para caminar a donde estaban los de Protección Civil –era muy poco lo que le faltaba para llegar a las cadenas-.

Llegando a las cadenas era inaudito ver a tantísimas personas en las camionetas de Protección Civil -no se daban abasto para atender a tanta gente-, muchas de ellas con dolores de estómago y cabeza, con algún esguince, inclusive tenían a una señora con fractura. Honestamente no me quise quedar mucho tiempo ahí, apenas llegó mi mamá al lugar y nos cruzamos para subir a ver las lagunas, donde, contrario a lo que acaba de ver, el escenario era sublime y la naturaleza gritaba lo pequeño que somos ante su inmensidad.

Luego de estar un rato admirando las lagunas y sí, tomando muuuuuchas fotos, nos bajamos a las cadenas nuevamente para continuar nuestro descenso al parque de Los Venados. El regreso no fue diferente, las personas seguían caminando para ver lo majestuoso que son las lagunas, pero sin las medidas de precaución que deberían tener. Por cierto, si querías que te bajaran las camionetas a 2 kilómetros antes de llegar al parque de Los Venados te cobraban otros 50 pesos por persona, y si bajabas después de las 4 de la tarde cobraban 100 pesos. ¡Un negocio redondo!

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En mi opinión falta muchísimo personal capacitado para una emergencia, puestos de atención médica en lugares específicos (zonas de peligro), señalamientos para los paseantes –dónde sí pueden caminar y dónde no lo deben hacer porque puede estar en riesgo su vida-, guías de montaña bien capacitados y vigilancia en toda la ruta desde el parque de Los Venados hasta las lagunas.

¡Es terrible ver la corrupción que existe en este lugar tan especial!

Una aventura más en el Nevado de Toluca.

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Corre inteligente, corre con el corazón.

Janeth

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  1. Paty Alanis dice:

    Amiga apenas tuve tiempo de leerte pero dejame decirte que siempre te dejo en la bandeja de entrada para leerte al primer momento.
    excelente tu reportaje y sobre todo que nos haces ser responsables de lo que implica ir a ese lugar. Yo no conozco!! puedes creerlo, y la razon es un poco por lo que comentas, siento que debo de ir con alguien que me guie para no hacer una tonteria.
    Te mando un abrazo!!!

    • janethcorremas dice:

      Hola Amiga

      Gracias por leerme y sí, lo más recomendable es ir con una persona que conozca el lugar para que te pueda guiar y apoyarte en lo que necesites.
      Te quiero amiga

  2. Estrella dice:

    Hola Janeth que gusto saber de ti y tus entrenamientos, si toda la gente pensara y actuara como tú, nuestro entorno sería diferente, menos contaminación, menos vandalismo, lástima que ese tipo de personas abundan en todos lados, no cuidan la naturaleza, la mayoría saca provecho de cualquier acontecimiento, es una lástima verdad? al menos en lo personal en todas las carreras atléticas con el simple hecho de guardar la bolsita de agua hidratante y no tirarlas en cualquier lado siento que con eso ayudo un poco al planeta, ojala todos tomen conciencia, suerte!!

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